
Mi Acuerdo Público Con el Ahora: Una Declaración
Una mañana, las botas de plataforma volvieron a aparecer.
La visión regresó mientras escribía por primera vez las páginas matutinas tal como las prescribe Julia Cameron: tres páginas de escritura automática, sin editar, y dejando llegar a la página todo lo que surge mientras la mano avanza.
En medio de la escritura, las botas regresaron. Era la misma visión de una meditación de 2023. Oscuridad. Después, unas botas negras de plataforma, de aire brujesco, avanzando sobre un suelo que solo se hace visible cuando cada paso se posa. El camino se revela, literalmente, un paso a la vez. Todo permanece oscuro. Solo se ve el fragmento de suelo a cuadros bajo cada pie mientras las botas avanzan.
Ahí es donde estoy ahora.
Un libro ha vivido dentro de mí durante décadas. Cuando me han preguntado si escribiría uno, he respondido que sí, y lo he dicho en serio. El libro vivía en el lugar al que van las buenas intenciones cuando todavía no están preparadas para enfrentarse a las exigencias de hacerse realidad: el después.
Seguí diciéndome que lo escribiría después. Cuando hubiera criado a la familia. Cuando regresara a Maui, donde la idea nació hace décadas. Cuando terminara mis estudios de posgrado. Cuando completara las certificaciones. Cuando construyera la plataforma. Cuando atendiera a mis clientas. Cuando el negocio encontrara estabilidad. Cuando aquella temporada diera tregua.
El libro que había estado postergando es El Acuerdo Privado Con El Después.
La ironía no se me escapa. Aquello mismo que he estado estudiando, nombrando, y escribiendo sobre la vida de las mujeres que observo y de las mujeres con quienes trabajo en coaching también había estado operando en mi propia vida, silenciosamente, y sin revisión. El libro permanecía bajo resguardo mientras yo construía todo alrededor del espacio que le correspondía. El acuerdo con el después se renovaba cada vez que elegía algo más urgente.
Entonces, las páginas matutinas rompieron el antiguo acuerdo.
Aunque leí el libro hace muchos años, no se me escapa el momento preciso en que El camino del artista, de Julia Cameron, llegó al primer lugar de mi cola de Audible, justo cuando entraba en el terreno de escribir el libro. El ejercicio estuvo disponible en el momento exacto en que el trabajo lo requirió.
El primer paso diminuto con el que me comprometí fue terminar la página que estaba escribiendo. Un paso. Eso es todo lo que exige el día.
Mi inspiración vive en mi casa. Luna está tumbada a mi lado mientras escribo. Mocha, a mis pies. Egypt, en el otro extremo del sofá. Empecé a escribir el nombre de Stella entre los suyos y me detuve. Las cenizas de Stella están sobre la mesa que hay detrás del sofá, tan cerca que solo tengo que inclinar la cabeza hacia atrás y apoyarla sobre la caja, como si la acariciara.
Lo último que escribí antes de cerrar el cuaderno esta mañana fue: Da un paso hoy, Neidy. El camino se revela a medida que avanzas.
El Acuerdo Privado Con El Después es un proyecto nombrado, reivindicado, y documentado. Ya compré los dominios y registré el ISBN. La investigación está en marcha. El primer texto publicado, La historia de Ángela, ya está en el mundo. El registro de autoría crece un paso a la vez, y también crece mi compromiso con el libro terminado.
El producto final sigue siendo mi después. El trabajo es mi ahora. He renegociado el acuerdo, deliberadamente, en público, y en este mismo momento.
Las botas están avanzando.
